Columna deportiva de Luca Viano

Argentina dio otro paso firme en el Mundial. Le ganó 2-0 a Austria, aseguró su clasificación con una fecha de anticipación y volvió a dejar la sensación de ser un equipo que sabe exactamente a qué juega.

No fue una actuación deslumbrante de principio a fin, pero sí muy madura. Austria intentó incomodar con intensidad durante el primer tiempo, presionó alto y por momentos obligó a la Selección a jugar más de lo habitual en largo. Sin embargo, nunca logró que el equipo de Scaloni perdiera la calma. Argentina entendió el partido, fue creciendo con el correr de los minutos y terminó imponiendo su jerarquía.

La gran figura, una vez más, fue Lionel Messi.

El capitán tuvo una tarde de esas que solo él puede convertir en inolvidables. Incluso después de fallar un penal, nunca salió del partido. Siguió pidiendo la pelota, manejó los tiempos, encontró espacios y terminó marcando los dos goles que sellaron el triunfo. Como si eso fuera poco, el doblete lo convirtió en el máximo goleador de la historia de los Mundiales, un récord que parecía reservado para las leyendas y que ahora tiene un solo dueño.

Pero reducir su actuación únicamente al récord sería injusto. Messi fue el conductor futbolístico de Argentina, el jugador que bajó la ansiedad cuando el encuentro lo pedía y el que aceleró cuando apareció el momento indicado. A pocos días de cumplir 39 años sigue siendo el faro de una selección que, aunque cuenta con un plantel repleto de talento, continúa encontrando en su capitán la respuesta en los instantes decisivos.

También hubo puntos altos en el funcionamiento colectivo. La defensa volvió a mostrarse sólida, el mediocampo sostuvo el equilibrio y la Selección transmitió una sensación de ser un equipo confiable.

Argentina ya está en 16avos. El objetivo inmediato está cumplido, pero la sensación es que este grupo todavía tiene margen para crecer. Y mientras eso ocurre, Messi sigue haciendo lo único que parece no tener fecha de vencimiento: jugar al fútbol como si la historia todavía le debiera una página más. Hoy escribió otra. Y, otra vez, fue eterna.

La próxima parada de La Scaloneta será el sábado 27 de junio a las 23:00 frente a Jordania, en busca de asegurar el primer lugar en el grupo J.

 

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