El presidente de la Cámara Empresarial de La Rioja, Rodrigo Carrizo, destacó la conformación de una mesa de trabajo integrada por diversas entidades empresariales de la provincia, con el objetivo de fortalecer la representación del sector privado, promover el diálogo institucional y preparar a las empresas riojanas para las oportunidades que generará el desarrollo minero en los próximos años.

En diálogo con Radio La Ciudad, Carrizo explicó que este proceso comenzó hace más de un año a partir de reuniones entre la Cámara Empresarial, la Cámara de Proveedores Mineros y otras organizaciones vinculadas a la actividad económica provincial. Con el tiempo, el espacio fue incorporando nuevas instituciones hasta consolidar una unión de cámaras que busca actuar de manera coordinada frente a los desafíos productivos que enfrenta La Rioja.

Actualmente, el espacio está integrado por el Centro Comercial e Industrial de La Rioja, la Cámara Empresarial, la Cámara Riojana de Empresas Proveedoras Mineras (Cafemi), la Cámara de Proveedores Mineros (Crepomin) y la delegación local de la Cámara Argentina de la Construcción. Además, continúan las conversaciones con entidades vinculadas al turismo y la gastronomía para ampliar la representación.

Carrizo señaló que uno de los principales objetivos es generar una voz unificada del sector privado y participar activamente en el diseño de políticas que favorezcan el crecimiento económico y la generación de empleo. “La unión hace la fuerza. En momentos difíciles es importante que las cámaras trabajemos juntas para que nuestras inquietudes y propuestas tengan mayor visibilidad”, expresó.

La minería como eje del desarrollo futuro

Durante la entrevista, el dirigente empresarial remarcó que la minería representa una de las principales oportunidades de transformación económica para la provincia, aunque advirtió que los resultados no serán inmediatos.

Según explicó, La Rioja aún atraviesa una etapa inicial de exploración y estudios geológicos, por lo que los grandes proyectos demandarán varios años antes de alcanzar una fase de producción plena. En ese sentido, estimó que podrían pasar entre tres y cuatro años para que algunas iniciativas comiencen a generar un impacto más significativo en términos de empleo y actividad económica.

Carrizo comparó la situación riojana con la de provincias vecinas como San Juan, Catamarca y Salta, que llevan más de dos décadas desarrollando políticas mineras y hoy cuentan con cientos de pequeñas y medianas empresas vinculadas al sector.

“Nosotros recién estamos aprendiendo a caminar. Hemos perdido mucho tiempo y debemos prepararnos para lo que viene”, sostuvo.

Capacitación y desarrollo local

El empresario recordó que las cámaras vienen trabajando junto al Gobierno provincial en la implementación de la Ley de Proveedores Mineros, una herramienta destinada a garantizar la participación de empresas y trabajadores riojanos en la cadena de valor de los futuros emprendimientos.

Asimismo, insistió en la necesidad de impulsar programas de capacitación y formación para que los distintos sectores productivos puedan adaptarse a las demandas que generará la industria minera.

“La Rioja tiene que cambiar su matriz productiva. Debemos enfocar nuestras energías, tanto desde el sector público como desde el privado, en prepararnos para las oportunidades que traerá la minería”, afirmó.

Finalmente, Carrizo consideró fundamental que la provincia se convierta en un destino atractivo para las inversiones y señaló que la llegada de nuevos proyectos no solo beneficiará a las empresas proveedoras, sino también a sectores como la construcción, el comercio, los servicios, el turismo y los medios de comunicación.

“Hay que generar condiciones para atraer inversiones. Ese es el camino para crear empleo y oportunidades para los riojanos”, concluyó.

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