El periodista Fernando Viano reflexionó sobre la desconexión entre los discursos políticos y los problemas cotidianos de la sociedad, y advirtió sobre los riesgos de priorizar las disputas ideológicas por encima de la realidad. Lo hizo durante su columna semanal en Radio La Ciudad 94.7, titulada “¿Cuándo dejamos de mirar la realidad?”.
La reflexión surgió a partir de las declaraciones del presidente Javier Milei sobre las dificultades para llegar a fin de mes, que generaron polémica en los últimos días. Sin embargo, Viano consideró que el debate no debería limitarse a las expresiones del mandatario, sino que tendría que profundizar en los problemas sociales y en la manera en que la sociedad los interpreta.
“Tenemos una tendencia natural a quedarnos con las formas y perdemos el fondo”, señaló durante la conversación con el equipo de Mañanas de Radio.
En ese sentido, sostuvo que cuando los discursos reemplazan a los hechos se genera una situación preocupante, porque la discusión pública termina concentrada en lo que alguien quiso decir, en lugar de abordar lo que efectivamente sucede. También advirtió que las palabras del poder pueden servir para explicar, pero también para ocultar, minimizar o distorsionar los problemas.
La discusión política frente a los problemas cotidianos
Viano planteó que uno de los principales riesgos es que las posiciones políticas e ideológicas condicionen la interpretación de la realidad. Según explicó, muchas veces las personas eligen primero de qué lado están y después buscan argumentos para defender esa posición, incluso cuando los hechos muestran una situación diferente.
El periodista cuestionó especialmente la dinámica de las redes sociales, donde las reacciones suelen imponerse sobre la comprensión de los acontecimientos.
“Todos reaccionan antes de comprender”, expresó, al señalar que muchas veces se comparten, defienden o condenan determinadas situaciones sin conocer suficientemente los hechos.
En esa línea, consideró necesario recuperar la capacidad de cuestionar las propias opiniones y preguntarse si la interpretación que cada uno hace de la realidad es correcta.
Para Viano, la pobreza, los salarios, la educación y la salud no deberían convertirse en cuestiones de fe política. Aunque puedan existir diferencias sobre las causas de los problemas o las soluciones posibles, sostuvo que no se pueden negar las experiencias de quienes atraviesan esas dificultades.
La crisis productiva y el impacto en las familias
Durante la columna, el periodista también hizo referencia a las consecuencias de la situación económica sobre el empleo y la producción, y retomó datos mencionados previamente en una entrevista con un representante del sector vitivinícola.
Entre las cifras expuestas se mencionaron la pérdida de 1.000 hectáreas de producción vitivinícola, otras 600 hectáreas en riesgo, 240 perforaciones que no estarían funcionando por la imposibilidad de afrontar el costo de la energía eléctrica y 170 familias que habrían perdido sus fuentes laborales.
Los datos fueron utilizados para ejemplificar la dimensión de los problemas que atraviesan distintos sectores y la necesidad de prestar atención a sus consecuencias en la vida cotidiana.
“170 familias que se levantan sin saber cómo van a hacer frente a los gastos cotidianos”, señaló el conductor Raúl Sosa al reflexionar sobre la situación.
En ese contexto, cuestionó la rapidez con la que la agenda informativa pasa de una problemática social grave a otros acontecimientos, sin que exista tiempo suficiente para dimensionar lo que sucede.
Viano coincidió en que la sociedad está perdiendo la capacidad de reconocer una realidad compartida y mencionó, además, los pedidos de ayuda económica que, según relató un conductor televisivo de Córdoba, se multiplicaron en una peatonal de esa provincia.
También aludió a las dificultades de muchas personas para llegar a fin de mes, una situación que lleva a algunas familias a endeudarse para cubrir sus gastos básicos.
La pérdida de empatía y el individualismo
Otro de los ejes centrales de la conversación fue el debilitamiento de los vínculos sociales y la tendencia a concentrarse exclusivamente en los problemas personales.
Sosa describió cómo el aislamiento y la falta de contacto entre vecinos reflejan una dificultad creciente para pensar de manera colectiva. Como ejemplo, contó una experiencia en la que una persona no conocía a quien vivía en la vivienda contigua.
A partir de esa situación, planteó que cuando la preocupación se limita al propio bienestar y se pierde de vista lo que sucede alrededor, la sociedad enfrenta un problema que va más allá de las diferencias políticas.
Viano coincidió en que es necesario recuperar la empatía y la capacidad de reconocer las dificultades ajenas como parte de una realidad común.
El periodista advirtió que el país atraviesa un momento que requiere revisar las formas de relacionarse, debatir y comprender los acontecimientos. De lo contrario, sostuvo, las consecuencias sociales podrían agravarse.
Una invitación a detenerse y pensar
Hacia el cierre de su columna, Viano volvió sobre la pregunta que dio título a su reflexión: en qué momento la sociedad comenzó a creer más en lo que le dicen que en aquello que puede observar directamente.
También planteó interrogantes sobre la responsabilidad de los medios de comunicación y de los periodistas en la manera en que se construye la agenda pública y se interpretan los problemas sociales.
“¿Qué responsabilidad tenemos los medios y los periodistas en esta desconexión que se está produciendo respecto de la realidad?”, preguntó.
Finalmente, sostuvo que el desafío no consiste solamente en cuestionar las declaraciones de quienes gobiernan, sino también en revisar la disposición social a aceptarlas, justificarlas o discutirlas mientras se dejan de lado los problemas concretos.
La columna concluyó con una invitación a recuperar el pensamiento crítico, escuchar otras perspectivas y comprender lo que ocurre antes de tomar partido.
“Cuando nos expliquemos de manera correcta lo que nos pasa, el remedio va a ser el adecuado”, expresó Viano, al destacar la importancia de detenerse a pensar como un primer paso para encontrar respuestas a los problemas que atraviesa la sociedad.