Los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado de Estados Unidos tras imponerse en distritos y estados clave durante las elecciones de medio término, y le quitaron la mayoría en ambas cámaras a los republicanos del presidente Donald Trump.
En la Cámara baja, la oposición logró avances en Iowa, Texas, Florida y Pensilvania, además de sumar bancas en Kentucky, Missouri, Nebraska, Ohio y Utah. En Iowa, donde toda la delegación era republicana, los demócratas consiguieron tres escaños.