El Congreso promulgó la Enmienda Constitucional 141/2026, que elimina el esquema de seis días de trabajo por uno de descanso y establece una reducción progresiva de la jornada máxima de 44 a 40 horas semanales, sin disminución salarial. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva calificó la medida como una conquista histórica para los trabajadores brasileños.

Brasil dio un paso histórico en materia de derechos laborales. El Congreso Nacional promulgó el 16 de octubre la Enmienda Constitucional 141/2026, que pone fin al tradicional esquema de trabajo 6x1 seis días laborales por uno de descanso y establece dos días de descanso remunerado por semana, sin reducción salarial.

La medida fue aprobada previamente por el Senado Federal el 14 de octubre, en dos rondas de votación, con 75 votos a favor y uno en contra. La reforma establece una reducción gradual de la jornada máxima semanal, que pasará de las actuales 44 horas a 40 horas.

Durante la ceremonia de promulgación, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva celebró la decisión y felicitó al Congreso Nacional, al Senado y a la Cámara de Diputados por la aprobación de la iniciativa.

En su discurso, destacó que la reforma representa una conquista para la sociedad brasileña y para quienes forman parte del mundo del trabajo. También puso el acento en la posibilidad de recuperar tiempo para compartir con la familia y los seres queridos.

«Creo que todos los que conocen el mundo del trabajo saben que hoy es un día histórico para los trabajadores brasileños», expresó Lula.

El mandatario consideró que la medida constituye una conquista histórica y sostuvo que representa un avance en la construcción de una sociedad más ciudadana y representativa.

Cómo será la implementación de la reforma

La nueva normativa establece una transición de 14 meses desde su promulgación.

A partir de los primeros 60 días, las empresas deberán implementar el esquema de cinco días de trabajo y dos de descanso, con una jornada máxima de 42 horas semanales.

Posteriormente, cumplido el período de transición, el límite se reducirá a 40 horas semanales, distribuidas en cinco días de trabajo, con dos jornadas de descanso remunerado.

Uno de los días de descanso deberá ser preferentemente domingo. La normativa contempla, además, mecanismos de compensación mediante acuerdos o convenios colectivos, siempre que se respeten las condiciones establecidas para garantizar el descanso semanal.

La reforma alcanza a los trabajadores comprendidos en el régimen laboral brasileño y busca ampliar el tiempo disponible para la vida familiar, el descanso, la formación y las actividades personales.

El debate sobre los efectos económicos

La aprobación de la reforma también abrió un debate sobre sus posibles consecuencias para las empresas y la economía brasileña.

Entre los principales cuestionamientos planteados por sectores empresariales y analistas económicos aparece el incremento del costo por hora trabajada. La reducción de la jornada de 44 a 40 horas, manteniendo el mismo salario mensual, representa un aumento aproximado del 10% en el costo salarial por hora, si se mantienen iguales las demás condiciones.

Las actividades que requieren cobertura durante toda la semana, como el comercio, la hotelería, los supermercados, la logística y los servicios de salud, podrían necesitar reorganizar turnos, incorporar personal o recurrir a horas extraordinarias.

También se plantean interrogantes sobre la capacidad de las micro y pequeñas empresas para absorber los nuevos costos, especialmente aquellas que trabajan con márgenes de rentabilidad reducidos.

Otro de los puntos de preocupación es el posible impacto sobre el empleo formal. Algunos sectores advierten que, sin medidas de adaptación, podrían aumentar los incentivos para recurrir a modalidades de contratación informal o reducir personal.

En materia productiva, el debate gira en torno a la posibilidad de mantener los niveles de producción y competitividad con menos horas de trabajo. La evolución de la productividad será uno de los factores centrales para evaluar los resultados de la reforma.

Estas advertencias representan escenarios planteados en el debate económico y no consecuencias que puedan darse por comprobadas antes de la aplicación y evaluación de la nueva normativa.

Una conquista laboral y un desafío para la economía

La eliminación de la escala 6x1 representa un cambio significativo en la organización del trabajo en Brasil. La reforma busca garantizar más tiempo de descanso y favorecer la convivencia familiar, sin trasladar el costo de la reducción horaria a los salarios.

Al mismo tiempo, su implementación plantea desafíos para las empresas, especialmente para aquellas actividades que necesitan mantener su funcionamiento durante todos los días de la semana.

El desafío será encontrar mecanismos que permitan compatibilizar la ampliación de los derechos laborales con la sostenibilidad de las actividades productivas y el mantenimiento del empleo formal.

Para el Gobierno brasileño, la medida constituye un avance histórico en materia de derechos de los trabajadores. Para los sectores empresarios, el impacto dependerá de cómo se desarrolle la transición y de las condiciones que acompañen su aplicación.

 

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