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En el Día Mundial de la Lucha contra el Accidente Cerebrovascular, el médico clínico y neurólogo dialogó con Radio La Ciudad 94.7 sobre la importancia de la prevención, los controles médicos y la actividad física. Advirtió que el ACV es una de las principales causas de muerte y discapacidad, y remarcó que muchos casos pueden evitarse con hábitos saludables.
En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Accidente Cerebrovascular (ACV), el Dr. Dardo Fernando Casas, médico neurólogo y clínico, destacó la importancia de identificar y controlar los factores de riesgo para prevenir esta enfermedad, que representa una de las principales causas de muerte y discapacidad en la población.
En diálogo con Radio La Ciudad 94.7, el profesional explicó que, aunque históricamente se utilizó la expresión “accidente cerebrovascular”, actualmente se busca hablar de ataque cerebrovascular para remarcar que muchos de estos episodios pueden prevenirse mediante controles médicos y cambios en los hábitos de vida.
La hipertensión arterial es el principal factor de riesgo para sufrir un ACV, según señaló Casas, quien advirtió que el daño en las arterias cerebrales puede producirse de manera temprana y que el control de la presión arterial resulta fundamental para reducir las posibilidades de sufrir un episodio.
El especialista también mencionó otros factores de riesgo, como la diabetes, el colesterol y los triglicéridos elevados, el tabaquismo, el consumo de alcohol, el sobrepeso, la alimentación inadecuada y el sedentarismo.
“Si uno tuviese conciencia como población de un adecuado control de esto, nos evitaríamos muchísimo esta dolencia”, sostuvo.
Durante la entrevista, Casas remarcó que las consecuencias de un ACV no se limitan al momento de la emergencia médica, sino que pueden extenderse durante años y afectar tanto a quienes lo sufren como a sus familias.
El neurólogo explicó que muchas personas que sobreviven a un episodio pueden quedar con secuelas que dificultan su reincorporación al trabajo y el desarrollo de sus actividades cotidianas. En algunos casos, necesitan rehabilitación prolongada y asistencia para realizar tareas básicas.
Además, señaló que estas situaciones generan una carga importante para los familiares que asumen el cuidado de los pacientes y representan costos para el sistema de salud y la sociedad.
En ese sentido, insistió en que la prevención es fundamental para reducir tanto la mortalidad como las consecuencias que pueden afectar la calidad de vida.
Consultado sobre las dificultades para mantener una alimentación saludable en un contexto de pérdida del poder adquisitivo, el profesional reconoció que las condiciones económicas pueden influir directamente en la prevención de enfermedades cardiovasculares.
Explicó que el encarecimiento de los alimentos y los medicamentos puede dificultar el acceso a una nutrición adecuada y a los tratamientos necesarios para controlar enfermedades como la hipertensión y la diabetes.
También advirtió sobre los efectos del estrés cotidiano, asociado a las dificultades económicas y las preocupaciones para llegar a fin de mes.
Según detalló, el estrés tiene implicancias hormonales e inflamatorias que pueden contribuir al deterioro de los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo cardiovascular.
El médico señaló que, si bien muchos factores de riesgo son modificables mediante tratamientos y hábitos saludables, las dificultades para acceder a los medicamentos pueden convertirse en un obstáculo. Incluso, advirtió que algunas personas deben elegir entre comprar alimentos o conseguir la medicación que necesitan.
Frente a este escenario, recomendó adoptar medidas accesibles, como reducir las grasas visibles de los alimentos, mantener una hidratación adecuada e incorporar actividad física de manera regular.
Entre las recomendaciones, Casas destacó la importancia de abandonar el sedentarismo y realizar actividad física de forma sostenida.
El especialista explicó que caminar es una alternativa sencilla para mejorar la circulación y contribuir al control del peso corporal, sin necesidad de realizar ejercicios complejos.
Como referencia, recomendó dedicar al menos tres días por semana a una actividad aeróbica, como caminar, e indicó que hacerlo durante aproximadamente una hora sería beneficioso.
No obstante, remarcó que la prevención debe contemplar un conjunto de medidas, entre ellas mantener un peso saludable, evitar el tabaco y el consumo problemático de alcohol, cuidar la alimentación y controlar los niveles de presión arterial, colesterol y glucosa.
En el cierre de la entrevista con Radio La Ciudad 94.7, el neurólogo insistió en que no se debe esperar a sufrir un episodio cardiovascular para comenzar a controlar la salud.
“Siempre va a ser más beneficioso prevenir que curar”, afirmó.
En particular, recomendó realizar controles periódicos de la presión arterial, incluso cuando no existen síntomas, y acudir al médico clínico, de familia o generalista para evaluar el estado general de salud.
El profesional comparó estos controles con los que se realizan durante la infancia y señaló que los adultos también deben incorporar revisiones periódicas como parte de sus cuidados habituales.
La detección temprana de los factores de riesgo y su tratamiento oportuno pueden marcar una diferencia importante en la prevención del ACV. Por eso, Casas llamó a la población a adoptar hábitos saludables desde edades tempranas y mantenerlos a lo largo de la vida.
El Dr. Dardo Fernando Casas atiende en el Instituto Nacer, ubicado sobre la calle Bazán y Bustos.
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