La norma reúne en un único cuerpo legal aspectos que hasta ahora estaban dispersos o no se encontraban regulados. Establece una conducción unificada, reorganiza la Policía, integra al Servicio Penitenciario, crea un órgano externo de control e incorpora mecanismos de participación ciudadana.

La Rioja aprobó su primera Ley de Seguridad y Convivencia Ciudadana, un hito normativo que establece un sistema integral para ordenar la política de seguridad, modernizar las fuerzas y mejorar la relación entre las instituciones y la comunidad.


La nueva legislación reúne en un mismo cuerpo normativo disposiciones que hasta ahora se encontraban dispersas o directamente no estaban reguladas. Su objetivo central es proteger los derechos de la población, prevenir y controlar el delito y promover una convivencia ciudadana basada en la coordinación institucional, la participación comunitaria y el respeto de las garantías constitucionales.


La ley establece un modelo único de conducción, con responsabilidades claramente definidas. El gobernador y el ministro de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos estarán a cargo de la conducción del sistema bajo un paradigma integral, orientado tanto a la prevención y el control del delito como a la mejora de la convivencia ciudadana.


Este esquema permitirá una coordinación efectiva entre la Policía de la Provincia y el Servicio Penitenciario, fijará responsabilidades específicas y establecerá un rumbo común para todas las áreas involucradas en la seguridad pública.

 

Una nueva organización de las fuerzas


La normativa reorganiza la Policía provincial en 14 direcciones generales especializadas, cada una con funciones y responsabilidades específicas en áreas como inteligencia criminal, operaciones, investigaciones y género.


También establece estructuras de conducción territorial en la Capital y en el interior, con el propósito de acercar la toma de decisiones a cada región y brindar respuestas acordes con las características y necesidades de las distintas comunidades.


A su vez, el Servicio Penitenciario queda incorporado como un componente de las fuerzas de seguridad dentro del nuevo sistema integral.


Esta estructura permitirá avanzar hacia una mayor especialización, mejorar la capacidad operativa y establecer una cadena de mando transparente, en la que cada integrante conozca con precisión sus funciones, responsabilidades y dependencia institucional.

Control externo, civil e independiente


Uno de los aspectos centrales de la ley es la creación de un órgano de control externo, civil e independiente, encargado de fiscalizar el desempeño de la Policía y del Servicio Penitenciario.
La nueva estructura separa las funciones operativas de aquellas vinculadas con la investigación y evaluación de posibles irregularidades. De esta manera, las fuerzas ya no tendrán a su cargo la investigación y el juzgamiento de sus propios actos.


El sistema de control externo permitirá establecer procedimientos ordenados, garantizar el derecho de defensa de los agentes, brindar mayor transparencia y consolidar la confianza de la ciudadanía en las instituciones de seguridad.


La norma parte del principio de que el control civil no debilita a las fuerzas, sino que legitima su accionar, protege a quienes cumplen correctamente sus funciones y garantiza que la seguridad pública se construya dentro del marco de la ley y del respeto de los derechos humanos.

Participación ciudadana y decisiones basadas en información


La Ley de Seguridad y Convivencia Ciudadana incorpora a la comunidad como parte activa del sistema mediante la creación de foros vecinales, espacios destinados al diálogo permanente entre la ciudadanía, las fuerzas de seguridad y las autoridades.


Estos ámbitos permitirán abordar problemáticas concretas de cada barrio o localidad, establecer prioridades y construir respuestas a partir de las necesidades expresadas por la propia comunidad.


La normativa también crea el Consejo Provincial de Seguridad, que garantizará la representación de los municipios, y el Observatorio de Seguridad, que producirá y pondrá a disposición información pública para orientar la toma de decisiones.


La participación de los gobiernos locales, el acceso a datos y el intercambio directo entre la comunidad y las instituciones permitirán diseñar políticas de seguridad sobre diagnósticos concretos y evaluar sus resultados.

Bienestar, capacitación y perspectiva de género


La ley establece además un Programa Permanente de Bienestar y Género destinado al personal policial y penitenciario.


La iniciativa contempla formación continua, atención de la salud mental y acompañamiento integral a las familias, reconociendo que el cuidado, la capacitación y la profesionalización de quienes integran las fuerzas son condiciones necesarias para mejorar la seguridad pública.
Con esta primera Ley de Seguridad y Convivencia Ciudadana, La Rioja establece un nuevo marco para coordinar a las fuerzas, delimitar responsabilidades, garantizar controles independientes, profesionalizar al personal y sumar a la comunidad a la construcción de políticas públicas de seguridad.

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