Revolucioná tu Oficio brinda nuevas herramientas para profesionalizar el trabajo riojano
...
Durante su columna en Radio La Ciudad, Viano contó que consultó a un grupo de estudiantes si conocían el caso y recibió una respuesta negativa generalizada. La situación lo llevó a preguntarse qué está ocurriendo con la transmisión de hechos que marcaron a la sociedad argentina y que, en su momento, provocaron profundas transformaciones.
"Me llamó muchísimo la atención por el hecho de que estamos ante un hecho que ha sido muy importante y que ha marcado un antes y un después", sostuvo.
El periodista recordó además que el caso tuvo fuertes vinculaciones con La Rioja, entre ellas el contexto político de la época, cuando Carlos Menem era presidente de la Nación y se produjo la intervención federal de Catamarca en medio de la conmoción generada por el asesinato y sus derivaciones políticas.
Viano destacó que el asesinato de María Soledad Morales no solamente fue un caso judicial, sino que tuvo una enorme repercusión política y social. También remarcó su importancia en la historia de la lucha contra la violencia de género y señaló que el término femicidio, aunque ya circulaba en ámbitos vinculados con los feminismos, todavía no formaba parte del lenguaje cotidiano.
En ese proceso también destacó el rol de las Marchas del Silencio y de la hermana Marta Pelloni, cuya participación se convirtió en una de las imágenes más reconocidas de la movilización social alrededor del caso.
Para Viano, el desconocimiento entre jóvenes que actualmente tienen alrededor de 18 o 19 años no puede explicarse simplemente bajo la idea de que "los jóvenes no saben".
"Nadie puede recordar espontáneamente aquello que no vivió y nadie le transmitió", planteó. En ese sentido, consideró necesario preguntarse no solamente por qué los jóvenes desconocen determinados hechos, sino también por qué la sociedad dejó de transmitirlos.
El periodista sostuvo que existe una responsabilidad compartida entre la escuela, los medios de comunicación, las familias y la sociedad en general a la hora de conservar y transmitir determinados acontecimientos históricos.
En ese punto vinculó la reflexión con los resultados recientes de las pruebas PISA y las dificultades que presenta Argentina en materia de comprensión de textos, interpretación de información y resolución de problemas.
Sin embargo, aclaró que las pruebas PISA no evalúan específicamente la memoria histórica y que no puede afirmarse que el desconocimiento del caso María Soledad sea consecuencia directa de los problemas educativos.
Para Viano, la relación está en otro lugar: en lo que definió como una "crisis de transmisión", que afecta tanto la capacidad de comprender información como la posibilidad de transmitir experiencias colectivas que tienen una dimensión social y política.
El periodista sostuvo que la pérdida de memoria histórica también tiene consecuencias sobre la democracia, porque una sociedad necesita ciudadanos capaces de reconocer hechos, diferenciar datos de opiniones, comparar fuentes, interpretar estadísticas y construir criterios propios.
"Necesitamos un suelo común de hechos sobre el cual podamos discutir", planteó.
En ese sentido, advirtió sobre el impacto de las redes sociales y la velocidad con la que circula la información, donde una falsedad puede difundirse rápidamente antes de que aparezca una desmentida.
También señaló que los algoritmos y las dinámicas de las redes pueden generar burbujas de opinión en las que las personas reciben principalmente contenidos que coinciden con sus propias posiciones, dificultando la construcción de pensamiento crítico.
"La emocionalidad puede tanto organizar una demanda de justicia como ser manipulada para fabricar enemigos", sostuvo.
Viano planteó uno de los interrogantes centrales de su columna: "¿Qué clase de democracia podemos construir si perdemos la memoria de lo ocurrido y al mismo tiempo las herramientas necesarias para comprender lo que ocurre?".
En esa línea, consideró que una sociedad sin memoria corre el riesgo de repetir errores del pasado y que una ciudadanía expuesta permanentemente a la desinformación se vuelve más vulnerable frente a diferentes formas de poder.
Por eso, remarcó que recordar no significa quedar atrapados en el pasado, sino contar con herramientas para comprender el presente y evitar que la violencia, la impunidad y el silencio vuelvan a repetirse.
Consultado sobre cómo abordar esta problemática desde el periodismo, la educación y la sociedad, Viano destacó la necesidad de fortalecer el rol de docentes y educadores y de recuperar la importancia de transmitir conocimientos y experiencias históricas.
"Una sociedad necesita aprender a leer y a pensar, pero también necesita conservar ciertas historias", afirmó.
El periodista llamó a evitar la superficialidad con la que muchas veces se consumen actualmente las noticias y los contenidos digitales. Consideró que profundizar sobre los hechos es fundamental para cerrar los "baches" que pueden producirse en la transmisión de la memoria colectiva.
"No se trata de quedar atrapados en el pasado, sino de comprender el presente y evitar que la violencia, la impunidad y el silencio vuelvan a encontrarnos sin palabras", concluyó.