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El Gobierno resolvió aplicar parte de la actualización por inflación del impuesto a los combustibles, que se traslada directo a los precios finales de las naftas y el gasoil en todo el país. Se trata de un alza de 0,5%.
Lo hizo mediante el decreto 302, publicado este jueves en el Boletín Oficial. La norma posterga, además, el grueso del incremento de los gravámenes sobre los combustibles que se comercializan en el país hasta el 1 de junio.
La decisión se tomó “con el propósito de continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”.
El Ejecutivo había decidido en abril aplazar la actualización de ese tributo, tras el aumento de 25% que tuvieron los precios de las naftas y el gasoil como consecuencia del alza del petróleo a nivel internacional por la guerra en Medio Oriente.
En ese momento, a las medidas del Gobierno se acopló con el anuncio de YPF, seguido por el resto de las petroleras, de no trasladar el impacto de los precios internacionales hasta mediados de mayo.
Ahora, con el petróleo en torno a US$110 -un valor similar al de inicios de abril-, la actualización impositiva, que sigue la evolución trimestral del IPC, se efectivizará de manera parcial.
Con el decreto publicado hoy, el Gobierno dejó para el mes próximo el aumento total del remanente pendiente de 2024 y los primeros tres trimestres de 2025, que el Ejecutivo ya viene dilatando hace meses.
Es decir que a partir de este viernes 1, los combustibles subirán por impuestos unos $11 el litro para el caso de las naftas y $9 para el litro del gasoil.