El secretario general de la UOCRA e integrante del triunvirato de la CGT, Sebastián Di Fiori, expresó su preocupación por la situación del sector y el impacto que atraviesan los trabajadores de la construcción en La Rioja.

En diálogo con Radio La Ciudad, el dirigente sostuvo que el último Día de la Construcción se vivió con un tono distinto: “Siempre es un día festivo, pero esta vez fue muy triste porque hay muchos trabajadores que la están pasando muy mal”.

Di Fiori aseguró que el desplome de la obra pública marcó un punto crítico en la actividad. “La obra pública está prácticamente extinguida”, afirmó, aunque señaló que comienzan a aparecer algunas señales desde el ámbito privado.

Estamos viendo reuniones con empresas que quieren invertir, sobre todo en proyectos de energía, y eso nos da algo de esperanza”, explicó, mencionando iniciativas vinculadas a parques solares y nuevas instalaciones en el interior provincial.

Uno de los focos de preocupación es el conflicto en torno a un camino estratégico hacia una zona minera, que atraviesa territorio riojano y afecta directamente a trabajadores locales.

Hoy tenemos alrededor de 400 trabajadores, entre directos e indirectos, que no saben qué va a pasar con su trabajo”, advirtió. Según detalló, la paralización de actividades ya comenzó a impactar en empresas vinculadas, servicios y proveedores.

Además, alertó por condiciones laborales que venían siendo deficientes: “No tener servicio médico en una zona alejada es un riesgo enorme para los trabajadores”.

El dirigente fue claro al marcar su postura frente al conflicto: “La política que la resuelvan los políticos, pero que no se olviden que en el medio hay trabajadores”.

También denunció intentos de precarización laboral: “Nos ofrecían pagar 20 mil pesos por trabajador. Eso es inaceptable”, sostuvo.

En otro tramo, destacó avances en la incorporación de mujeres a la construcción. “Se está empezando a abrir el espacio y ya hay compromisos para incluir trabajadoras en nuevos proyectos”, indicó.

Para cerrar, Di Fiori reiteró el pedido a la dirigencia política: “El trabajador de la construcción no la pasa como un político o un sindicalista. La pasa mal y vive del día a día. No se olviden de eso”.

La situación del sector sigue marcada por la incertidumbre, con una actividad que busca reactivarse en el ámbito privado mientras crece la preocupación por el empleo.

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