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El mundo de la música popular argentina está de luto por la muerte de Piero De Benedictis, quien falleció este miércoles 7 de octubre a los 81 años. El cantautor, reconocido por canciones como Mi viejo y Para el pueblo lo que es del pueblo, se encontraba internado en el Hospital Italiano luego de atravesar un delicado cuadro de salud.
Nacido el 19 de abril de 1945 en Galípoli, Italia, Piero llegó a la Argentina junto con su familia cuando tenía apenas tres años. Primero se instaló en Banfield y posteriormente vivió en Allen, Río Negro, donde tuvo sus primeros acercamientos con la música. Con el paso de los años, construyó una carrera que lo convirtió en una de las figuras más reconocidas de la canción popular argentina y latinoamericana.
De “Mi viejo” a la canción de protesta
El gran salto en su trayectoria llegó a fines de la década de 1960, cuando comenzó a trabajar junto al periodista y escritor José Tcherkaski. De esa colaboración surgió Mi viejo, una canción publicada en 1969 que rápidamente se transformó en uno de los clásicos de la música argentina.
La composición, construida alrededor del vínculo entre un padre y su hijo, permitió que Piero alcanzara una enorme popularidad y trascendiera las fronteras del país. Con el tiempo, la canción se convirtió en un símbolo de los homenajes familiares y fue interpretada por distintos artistas.
Sin embargo, su carrera no quedó limitada a las canciones románticas o familiares. Durante los primeros años de la década de 1970, el músico profundizó una línea artística vinculada con la realidad social y política de América Latina.
Temas como Coplas de mi país, Que se vayan ellos y, especialmente, Para el pueblo lo que es del pueblo lo convirtieron en una de las voces más representativas de la canción de protesta. Sus letras abordaban la desigualdad, las injusticias sociales y la situación política de la región.
El exilio y el regreso a la Argentina
El compromiso político de su repertorio tuvo consecuencias durante los años previos y posteriores al golpe de Estado de 1976. Piero denunció haber sufrido hostigamiento y un intento de secuestro y, tras la instauración de la última dictadura militar, abandonó el país.
Durante su exilio pasó por Italia y España. En territorio español se radicó cerca de Madrid y se dedicó, entre otras actividades, al trabajo rural y a la agricultura orgánica. A pesar de estar lejos de los escenarios argentinos, continuó componiendo y preparando nuevo material.
Su regreso se produjo en 1981, en los últimos años de la dictadura. La vuelta fue acompañada por una serie de presentaciones que posteriormente quedaron registradas en el álbum Calor humano.
Con el retorno de la democracia, Piero recuperó un lugar destacado en la escena musical argentina y continuó publicando discos y recorriendo distintos países de América Latina.
Una trayectoria más allá de la música
La carrera de Piero también estuvo vinculada con iniciativas sociales y educativas. Durante la década de 1980 impulsó proyectos relacionados con granjas educativas y ecológicas destinados a adolescentes de sectores vulnerables.
Su interés por la agricultura orgánica, la educación y el trabajo comunitario se convirtió en otra dimensión de una trayectoria que excedió los escenarios. En 1985 recibió el Diploma al Mérito de la Fundación Konex por su aporte como baladista.
A lo largo de su carrera compartió trabajos y escenarios con importantes figuras de la música argentina y latinoamericana, entre ellas Mercedes Sosa, León Gieco, Fito Páez, Lito Vitale, Pablo Milanés, Juan Carlos Baglietto y Marilina Ross.
También recibió reconocimientos internacionales. En 2016 obtuvo un Latin Grammy a la Excelencia Musical, como reconocimiento a su trayectoria artística.
Un artista que continuó vigente
Pese a sus 81 años, Piero permaneció vinculado con la actividad artística hasta sus últimos meses. En abril de este año realizó una gira por Colombia para presentar La sinfonía inconclusa del mar, una obra destinada al público infantil que volvió a llevar a los escenarios junto a actores, bailarines y su banda.
Poco antes de su muerte, además, celebró que una de sus canciones en italiano, Io Vengo, fuera utilizada en un desfile de Saint Laurent correspondiente a la colección de verano 2027. El episodio volvió a mostrar la vigencia de una obra capaz de atravesar generaciones y distintos ámbitos culturales.
La muerte de Piero cierra una extensa trayectoria marcada por la sensibilidad, la canción popular y el compromiso social. Desde la intimidad de Mi viejo hasta las letras de protesta que acompañaron momentos decisivos de la historia argentina, su voz quedó asociada a distintas generaciones.
A los 81 años, Piero deja una obra que continuará sonando como parte de la memoria musical argentina y latinoamericana.