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La Rioja vuelve a posicionarse en el mapa científico internacional tras la reciente publicación de una nueva especie fósil hallada en el Parque Nacional Talampaya. El descubrimiento, realizado por investigadores del Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica de La Rioja (CRILAR), aporta nuevos datos sobre los ecosistemas que existieron hace aproximadamente 237 millones de años, antes de la aparición de los primeros dinosaurios.
En diálogo con Radio La Ciudad, el licenciado en Biología y becario doctoral del Conicet, Ariel Cardillo, explicó que el hallazgo comenzó durante campañas paleontológicas realizadas en 2017 en la Formación Chañares, uno de los yacimientos triásicos más importantes del mundo.
“Encontramos restos del cráneo, parte del hocico, mandíbula, vértebras y algunos huesos del brazo y la cintura pélvica de un gran ancestro de los cocodrilos”, detalló el investigador.
La nueva especie fue presentada oficialmente a través de una publicación científica en la revista internacional Papers in Palaeontology, una de las más reconocidas dentro del ámbito paleontológico.
Según explicó Cardillo, los restos corresponden a un gran depredador que habitó la región millones de años antes de la aparición de los dinosaurios. El estudio permitió determinar que se trata de una especie completamente nueva para la ciencia.
El investigador señaló que inicialmente se pensó que los fósiles podían pertenecer a una especie ya conocida en Chañares, llamada Luperosuchus fractus, descrita en la década de 1970. Sin embargo, un análisis anatómico detallado reveló diferencias significativas en los huesos del hocico y de la región ocular, descartando esa posibilidad.
“Cuando comenzamos a estudiar el material vimos que las características principales de la especie conocida no estaban presentes. Eso nos indicó que estábamos frente a un animal diferente”, explicó.
Una de las preguntas más frecuentes ante este tipo de descubrimientos es cómo continúan apareciendo fósiles inéditos en lugares que llevan décadas siendo estudiados.
Cardillo indicó que la respuesta está relacionada con la propia naturaleza del registro fósil.
“Los fósiles son una excepción dentro de la biología. Solo una mínima parte de los organismos que existieron logra atravesar los procesos de fosilización y llegar hasta nosotros”, sostuvo.
Además, explicó que algunas especies habrían tenido poblaciones mucho más reducidas que otras, lo que disminuye considerablemente las probabilidades de encontrar sus restos millones de años después.
El hallazgo refuerza la importancia científica de la Formación Chañares y del Parque Nacional Talampaya, considerados sitios clave para comprender la evolución de los reptiles durante el período Triásico.
Cardillo destacó que este tipo de investigaciones no solo tienen impacto académico, sino que también fortalecen iniciativas como la Ruta de los Dinosaurios, impulsada recientemente por el Gobierno provincial para potenciar el turismo científico y paleontológico.
Durante la entrevista, el joven investigador también relató cómo nació su vocación por la paleontología.
“Desde chico me gustaban los dinosaurios y la biología. Después, en la secundaria, un profesor me acercó a la teoría de la evolución de Darwin y eso terminó de despertar mi interés por esta disciplina”, recordó.
Actualmente desarrolla su doctorado en paleontología y participa de diversos proyectos de investigación vinculados al estudio de los ecosistemas prehistóricos de La Rioja.
Además, adelantó que próximamente realizará una estancia científica en Brasil gracias a una beca internacional, donde continuará profundizando sus investigaciones sobre la fauna del Triásico sudamericano.
La publicación de esta nueva especie representa un nuevo aporte de la ciencia argentina al conocimiento de la historia de la vida en la Tierra. También confirma el valor científico de los yacimientos riojanos, que continúan revelando información fundamental para comprender cómo evolucionaron los grandes grupos de reptiles que dominaron el planeta mucho antes de la aparición del ser humano.
Para los investigadores del CRILAR, cada fósil hallado es una pieza más de un rompecabezas que todavía guarda innumerables secretos bajo el suelo riojano.