La causa judicial por la muerte de Trinidad Ruarte ingresó en su etapa decisiva. El abogado querellante Sergio Gómez confirmó que el próximo 6 de agosto comenzará el juicio oral y público contra el médico Federico Luna, imputado por el siniestro vial ocurrido en junio de 2023 sobre la Ruta Nacional 38.

El debate se desarrollará desde las 9 de la mañana en la Cámara Tercera y tendrá como objetivo determinar la responsabilidad penal del acusado, quien deberá responder por los delitos de homicidio culposo agravado por haberse dado a la fuga y lesiones graves culposas.

Según consta en la investigación, Luna circulaba a una velocidad superior a la permitida cuando embistió a Trinidad Ruarte. Como consecuencia del impacto, la joven sufrió graves lesiones y fue trasladada de urgencia al Hospital Enrique Vera Barros, donde posteriormente falleció.

Uno de los aspectos centrales de la acusación es que el imputado abandonó el lugar del siniestro sin asistir a la víctima. De acuerdo con la causa, el hecho ocurrió durante la madrugada y Luna se presentó ante las autoridades varias horas después, cerca del mediodía, en dependencias de Accidentes Viales.

Si bien la prueba de alcoholemia realizada arrojó resultado negativo, la imputación se encuentra agravada por la fuga posterior al hecho.

Una causa que conmocionó a La Rioja

Durante sus declaraciones, Gómez sostuvo que la muerte de Trinidad Ruarte provocó un profundo impacto en su familia y remarcó que detrás de cada siniestro vial existen consecuencias que trascienden a las personas directamente involucradas.

“Detrás de cada siniestro vial hay familias que cambian para siempre. No solamente están involucradas las víctimas y los responsables, sino también todo su entorno”, expresó.

El abogado consideró además que el juicio representa una oportunidad para reflexionar sobre la problemática de la seguridad vial en la provincia, donde los siniestros continúan siendo una de las principales causas de muertes evitables.

Un llamado a la responsabilidad al volante

Gómez señaló que la conducción implica una responsabilidad permanente y advirtió sobre las conductas imprudentes que se observan diariamente en calles y rutas.

En ese sentido, relató situaciones cotidianas vinculadas al incumplimiento de normas básicas de tránsito, como el cruce de semáforos en rojo o la circulación a velocidades excesivas.

“Cada decisión que toma una persona al conducir puede marcar la diferencia entre salvar una vida o destruir varias. Nadie está exento de sufrir un siniestro vial, pero todos tenemos la obligación de conducir con responsabilidad”, afirmó.

Finalmente, sostuvo que el proceso judicial también debe servir para promover una mayor conciencia social sobre la importancia del respeto a las normas de tránsito y la protección de la vida.

“El caso de Trinidad Ruarte debe ser un llamado de atención para toda la sociedad. Muchas tragedias pueden evitarse si existe responsabilidad y compromiso al momento de conducir”, concluyó.

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