El responsable de la estación meteorológica de La Rioja Capital, Sergio Morán, expresó su preocupación por la situación que atraviesan los trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional tras una serie de despidos que, según indicó, afectan directamente la calidad del servicio.
En diálogo con Radio La Ciudad, Morán confirmó que a nivel nacional ya se registraron alrededor de 140 cesantías, incluyendo observadores, científicos y pronosticadores. En el caso de La Rioja, detalló que fueron desvinculados 13 trabajadores en Chamical y uno en la capital, reduciendo significativamente el personal operativo.
“Cada vez que se despide a un compañero se resiente el sistema de trabajo. Esto impacta directamente en la precisión de los pronósticos y en la emisión de alertas meteorológicas”, explicó.
Actualmente, la provincia cuenta con una dotación reducida: de 16 trabajadores pasaron a ser 12, lo que —según señaló— complica el funcionamiento normal de las estaciones. En particular, remarcó que en la capital quedaron solo seis trabajadores activos.
En este contexto, el sector anunció una medida de protesta para el próximo viernes 24: un apagón informativo que se extenderá desde las 5 hasta las 12 del mediodía, durante el cual se suspenderá la difusión de pronósticos y alertas oficiales.
Morán advirtió que esta situación podría agravarse, ya que existiría un plan de reducción mayor que alcanzaría los 240 puestos de trabajo hacia fin de año. “Ahora la lucha es por la reincorporación de los compañeros despedidos”, sostuvo.
Además, cuestionó los argumentos que justifican los recortes. “Se dice que sobra personal, pero es al revés: faltan estaciones meteorológicas y trabajadores. Para tener pronósticos más precisos se necesita más cobertura y más profesionales”, afirmó.
En esa línea, explicó que estándares internacionales indican la necesidad de contar con una mayor cantidad de estaciones y personal capacitado. “Estamos pidiendo más meteorólogos y lo que hacen es despedirlos”, resumió.
Finalmente, Morán describió el impacto humano de la medida: “Fue un golpe muy duro, un balde de agua fría. Esperamos que haya una marcha atrás y que se pueda reincorporar a los trabajadores para garantizar un servicio de calidad”, concluyó.